¿Cuanto tiempo sobreviviras en el infierno?


    La Clínica

    Comparte
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    La Clínica

    Mensaje por Vonte el Mar Oct 16, 2012 8:08 am

    La pequeña clínica se conservaba en relativo buen estado. Los antes cálidos pasillos eran ahora fríos y oscuros, sumidos en el silencio que a ratos se quebraba por el ruido de una gotera lejana. Todas las ventanas y entradas estaban cegadas o selladas con tablones y barricadas, y lo más parecido a luz natural se colaba por las paredes de cristal del invernadero que hacía de patio central. Era pequeño, pensado simplemente para que los pacientes tomasen un poco el sol sin exponerlos demasiado. Los cristales que lo componían habían aislado a la escasa vegetación de la polución, pero no de la radiación, que había ayudado a los frutos a crecer hasta alcanzar proporciones absurdas. Lucía recogía naranjas que perfectamente podían pesar un kilo cada una. No sabía que esas frutas, al tiempo que alargaban su vida dándole algo que comer, se la estaban acortando. Seguramente si lo supiese no le importaría, prefería morir de cancer mañana que de inanición hoy.

    Dejo el pesado saco de naranjas en la cocina y lo cambió por una jarra que apenas podía sostener en sus delgados bracitos. Se sirvió agua, se hizo un zumo de naranja y sacó de la despensa una lata de calamares. Saboreó con parsimonia la comida, como si esa fuese la última de su vida, algo que no se alejaba mucho de la realidad, viendo que ahora la despensa estaba completamente vacía. Tendría que bajar...

    Lucía había bloqueado el único acceso al sótano. Sabía que en los sótanos había bichos, había bichos en los lugares frios y oscuros, en los cálidos y luminosos, había bichos por todas partes, pero en los sótanos más. Y ella no quería bajar y enfrentarse a los bichos, pero tendría que hacerlo tarde o temprano, así que se puso unos calcetines largos y gordos para protegerse las piernas, botas de montaña, guantes de jardinería y una mascarilla. Se armó con una barra de gotero y cogió su linterna cerdito con dinamo. Apartó un par de muebles, lo justo para hacer un hueco por donde ella cupiese, y se adentró en la oscuridad... Lo primero que enfocó la linterna fue un bichito de la humedad que correteaba por la pared. Lucía lanzó un grito agónico, del que ella misma se asustó, pues hacía mucho tiempo que no oía su propia voz. Cerró de nuevo la barricada, echó a correr hacia el baño más cercano, se quitó los guantes y empezó a fortarse los antebrazos con un estropajo de forma obsesiva. No paró hasta que su piel quedó roja y llena de magulladuras.

    Lucía odiaba los bichos, los odiaba con toda su alma. Eran malos y se le metían por la piel, por eso debía mantener todo cerrado, todo limpio, todo ordenado. Eso alejaba a los bichos. Por eso hacía ronda todos los días, y de ahora en adelante haría ronda tres veces al día. Volvió a la cocina, limpió todo y se puso la alarma para la siguiente guardia en un reloj despertador. Mientras esperaba leería. Sí, uno de esos libros que ya se conocía de memoria y a los que ya se les caían las páginas de tanto uso.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Mar Oct 16, 2012 5:53 pm

    Mijail camina por las calles desiertas a paso tranquilo, seguro, erguido, sin tensión muscular ni excesiva relajación. Su pose no demuestra ni despreocupación ni un estado de alerta. Simplemente camina erguido, completamente inexpresivo en todos sus movimientos. Su rostro está cubierto por la máscara de gas, que impide contemplar sus rasgos, le permite asumir las facciones neutras del plástico y el cristal. Hace tiempo que su cara no es vista por nada ni nadie, y para él es mejor así. Es mucho más cómodo ser eso: una máscara.

    Cualquiera que lo viera podría pensar que no siente nada. Quizás ni siquiera dolor por el corte que lleva en el brazo.

    Es profundo. No tanto como para ser fatal a corto plazo, pero no tiene muy buena pinta. Se ha detenido la hemorragia cómo ha podido con una tira de tela relativamente limpia. Al menos, todo lo limpia que puede estar una prenda en los tiempos que corren. Pero necesita sutura y desinfectante, o la gangrena y la enfermedad hará con él lo que no ha sido capaz de hacer la guerra o la prisión. Es consciente de ello, aunque nada en el exterior de ninguna pista de lo que se maquina tras el semblante artificial que ha hecho suyo.

    Camina por las sombras, por los callejones, entre las ruinas y el polvo. No hace ningún ruido al andar. Ha sobrevivido tanto tiempo por saber caminar como un espectro, por saber desaparecer sin dejar rastro y a moverse sin ser detectado. Porque si el enemigo no sabe que estás ahí, el combate comienza y acaba con un solo golpe; el tuyo.

    Sus movimientos no demuestran duda, con lo que cualquiera podría decir que sabe a donde va. Si es así o no, solo se puede especular. Él sabe que es importante no dudar, o al menos que no parezca que lo hace. Parecer una fría máquina es parte de su estrategia, consciente o no. Un mecanismo semejante al de una avispa que muestra sus colores letales, dejando claro a su contrincante que lleva las de perder desde el preciso instante en el que se cruzó en su camino.

    Encuentra a un zombie por su camino, cruzando unas ruinas. Parece estar acuclillado encima de un cadáver, royendo el intestino que asoma ensangrentado del estómago abierto del desafortunado. De la herida asoma casi todo su sistema digestivo, extraído por el no muerto y desparramado obscenamente a su alrededor. El sonido de los dientes rotos de la criatura mascando la húmeda carne del cadáver es pringoso, reiterativo, como un telón de fondo perfecto en la quietud de la escena para ambientar la grotesca imagen. La bestia tampoco muestra una apariencia muy favorecida; su brazo derecho, el hombro y sus alrededores están completamente desprovistos de carne, y el pútrido músculo lleno de sangre seca y pus se ha convertido en el nido en el que varias moscas han decidido plantar a sus mórbidos vástagos.

    Mijail aprovecha. Podría olerle la herida de no ser por el pestilente manjar con el que se atiborra la garganta, llenándose la boca con glotona y primaria avaricia. Así que se aproxima a él sigilosamente, desenfundando su cuchillo y pasando los dedos lentamente por los orificios, sintiendo su frío tacto. No es nada que no haya echo antes. Conoce el proceso. Tiene tiempo y no tiene por qué gastar balas de forma fútil en una criatura así.

    Cuando se haya a la distancia adecuada, su velocidad de movimientos aumenta de forma brusca. El zombie ha debido de moverse un par de milímetros en un amago de girarse para ojear esa extraña presencia tras de sí. Antes de que pueda cambiar mínimamente su ángulo de visión, Mijail ya le ha agarrado por la nuca con una mano, mientras que con la otra ha apuñala con un potente golpe el cráneo de este. El sonido del hueso al quebrarse de forma repentina es brusco y conocido. La criatura suelta un último suspiro agónico, provocado por el aire de los pulmones expulsado de golpe, mientras que la porción de intestino que roía cae de su boca al suelo cubierto de sangre, chapoteando de forma sorda. Para cerciorarse que el trabajo está bien hecho, mueve el cuchillo a un lado y a otro de forma pausada, cuidándose de no forzar la hoja. Finalmente, lo extrae de golpe y suelta el cadáver, que cae de boca en la herida del otro difunto.

    Tras rebuscar en los bolsillos de ambos desafortunados sin mucho éxito, prosigue su viaje fantasmal a través de las ruinas hasta que, finalmente, encuentra lo que andaba buscando.

    La clínica es pequeña y parece entera. De entre las rendijas de las tablas asoma ocasionalmente alguna luz mortecina. Extrañamente bien conservado, se le antoja. Nada fortuito. Así que avanza con más precauciones que de costumbre, por un lateral, dónde parece que hay una entrada secundaria, evidentemente bloqueada.

    Se toma su tiempo en analizar la estructura. Parece muy bien protegida. Si se cuela, sea quien sea el que se halle dentro se enterará, no es lo suficientemente grande como para que no se vigile bien. Así que finalmente opta por entrar de forma poco sigilosa y encargarse de esconderse una vez dentro.

    Rompe la ventana del lateral, amplia y poco reforzada debido a su tamaño, ayudándose de la culata de la Dragunov, e inmediatamente entra en el edificio. Se aprovecha de la penumbra del crepúsculo que se aproxima para resguardarse. Escucha cada mínimo ruido dentro del edificio, en cada pasillo y habitación subyacente, y se mueve en la oscuridad en el silencio casi absoluto hacia la escalera que desciende al sótano. Supone que allí se hallará lo que busca.

    Retira sin mucha dificultad la barricada que tapona el descenso y se sume en la oscuridad a toda prisa, sabedor de que sus movimientos no están siendo precisamente muy discretos. Confía en que los habitantes del lugar sean pocos y allí, en la negrura del subsuelo, su velocidad y sigilo le den una ventaja vital sobre ellos para poder despacharlos rápida y limpiamente.
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Mar Oct 16, 2012 6:24 pm

    El ruido de la ventana al romperse se había oído perfectamente en toda la clínica. Los oídos de Lucía palpitaban por la adrenalina y el miedo, y sus pupilas excesivamente dilatadas se desviaron rápidamente hacia la puerta de la habitación. Iba descalza, y eso le daba facilidad para correr sin hacer el menor ruido, pero de nada le sirvió el sigilo una vez llegó al origen del ruido. Una ventana. Una ventana rota. Su mente enferma le revela los horrores que el intruso ha dejado entrar a su santuario.

    -¡No! Nononononononononono!! ¡Están entrando! ¡Los bichos! ¡los bichos estan entrando!!- gritó desesperadamente

    Trató de reordenar los tablones sin demasiado éxito, tenía que rehacerlo todo, tenía que empezar de nuevo. Y rápido. Se olvidó momentáneamente de la amenaza y corrió en busca de algo con lo que cegar de nuevo la ventana, y así se topó con que la barricada del sótano también había caído. Siguió su camino sin bajar el ritmo ni el tono de voz. Le daba igual quien quiera que estuviese allí abajo, en realidad ni siquiera se había planteado que pudiese haber algo más importante o más peligroso que los bichos. Los bichos se meterían por su piel. Los bichos reptarían bajo su piel. Lucía tenía los nudillos amarillentos de sujetar la barra de gotero que tenía como única arma en ese momento, pero no la tenía para el intruso, era para los bichos. Debía protegerse de los bichos.

    -¡Idiota!- le aulló a la mole que se dibujaba vagamente en la oscuridad- ¡Idiota, idiota, les has dejado entrar! ¡Lo llenarán todo! ¡Hay que cerrar la ventana, hay que proteger el santuario! ¡Lo llenaran todo! ¡Reptarán bajo mi piel! ¡Pondran huevos en mis ojos!!

    Le apartó lo justo para agarrar una caja de herramientas y corrió de vuelta al piso de arriba llevándose algunos tablones por el camino. Tablones de emergencia hechos de muebles viejos, los muebles que no usaba en las barricadas. Las manos le temblaban horriblemente pero no erró un solo martillazo. Su propio delirio manejaba sus movimientos y su precisión era alimentada por la misma psicosis que ahora la apartaba de la realidad. En poco tiempo la ventana estaba de nuevo cegada, pero el brote de Lucía duraba, la paranoia seguía ahí, y los bichos también. Tendía que desinfectarse.

    -¡Suciosuciosucio! ¡Pondrán huevos en mis ojos! ¡Gusanos, bichos y gusanos! ¡Reptan, no reptan más si está todo limpio!

    Buscó su estropajo y su cubo con agua y desinfectante para repetir su tarea de limpieza. Esta vez además de sus brazos se lavó los pies, el cuello y los hombros. Luego bajó armada con cubo y estropajo y los ojos inyectados en sangre para ''purificar'' también al intruso.

    -¡Sucio! ¡Estas sucio! ¡Reptarán bajo tu piel! ¡Pondrán huevos en tus ojos! ¡Hay que desinfectar para alejar a los bichos y tú, idiota, los has traído!
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Mar Oct 16, 2012 6:57 pm

    Mijail había escuchado la voz que recorría la clínica de cabo a rabo. Una niña. Llevaba tiempo sin escuchar a ningún infante, pero aun los sabía distinguir. Y lo curioso es que sólo escuchaba esa voz. Ni más pasos, ni más susurros. Nada.

    Sus sospechas se confirmaron cuando aquella figura famélica, ataviada con ropa ridículamente ancha y aparentemente aleatoria, sosteniendo aquel gotero que era poco menos grueso que quien lo blandía, se presentó en las escaleras, observándolo y gritando incoherencias. Las lentes carmesíes y redondas de su máscara resplandecían en la oscuridad, clavándose en ella de forma inexpresiva. En la penumbra empuñaba la SPAS12 con un brazo, apuntándola. Pero no se percató de ello, ni le importaba. Salió corriendo escaleras arriba a remendar el estropicio a través del que había entrado, dejándolo de nuevo solo en la penumbra.

    La mente de Mijail hiló los datos sin demasiados problemas y ató los cabos en menos de quince segundos. No había por qué preocuparse.

    Rebuscó tranquilamente entre los objetos del almacén hasta que cayó en la cuenta del botiquín de la pared. Debía de haber sido para los operarios de la clínica, para permitirles atender a los enfermos en cualquier lugar. Por el comportamiento de la niña y la alta proporción de medicamentos para tratamiento psiquiátrico dedujo de qué índole de padecimiento sufrirían los antiguos ingresados.

    Tomó hilo de sutura y un bote de desinfectante, así como unas gasas y un bote de pastillas muy llamativo, provisto de una etiqueta que rezaba en caligrafía redondeada, típica de las muchachas de colegio: ANTIPSICÓTICOS. Seguidamente, tomó una de las tizas que porta y escribe una frase en el suelo, delante de la cual coloca el frasco. Finalmente, toma asiento en una caja detrás del texto, enfrente de las escaleras, y comienza a tratarse la herida del brazo con total tranquilidad.

    Para cuando la chica bajó armada de todo un arsenal de limpieza poco recomendable, él ya estaba cosiéndose la herida. Alzó la mirada para clavarla en la desorbitada y tensa que blandía la niña. Era absolutamente inexpresivo, no denotaba ningún sentimiento ni tensión, ni siquiera curiosidad. Simplemente la miró fijamente tras los ojos de cristal rojo resplandeciente, y envió un mensaje subyacente, imposible de relacionar con ningún tipo de gesto físico ni subjetivo, pero que aun así estaba allí presente, pesado cómo un yunque al caer sobre el cemento en medio del silencio. Era un simple, tranquilo y rotundo No.

    Después de esos escasos instantes de concisa comunicación no verbal, que solo puede desarrollar aquel que lleva años sin pronunciar palabra y con la necesidad de transmitir un mensaje con la mirada en los escasos segundos de vida que le restan al receptor, Mijail señaló tranquilamente el suelo, para luego continuar remendándose.

    En el suelo el texto blanco rezaba:

    “De cuantas cosas he oído, la que más asombro me provoca es que los hombres tengan miedo.”

    Y ante ella, las pastillas eran iluminadas por la columna de luz que entraba por el hueco de la escalera tras la niña, sugerente.
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Mar Oct 16, 2012 7:35 pm

    En su demente y decidido avance, Lucía tropezó con el bien colocado frasco de pastillas. No vio el mensaje, no vio el 'No' del extraño, solo tenía ojos para las pastillas. Su fórmula mágica, lo que le habían enseñado durante años que debía usar para alejar a los bichos. Los bichos aparecían pero las pastillas los harían desaparecer. Si se tomaba su medicación estaría protegida, no podrían hacerle más daño, podía seguir con su vida, podía ir al colegio, podía jugar con otros niños... La enfermera se lo había dicho. Papá y mamá se lo habían dicho. Cogió el frasco del suelo con manos temblorosas y sacó su dosis diaria; dos pastillas. Ni una más, ni una menos. Aquel era el tratamiento que había seguido siempre y no pensaba cambiarlo.

    Se tomó sus pastillas pero no iban a hacerle efecto tan rápidamente. Dejó el cubo y el estropajo cerca del extraño con una mirada de advertencia. Todo debía estar limpio, o los bichos volverían y las pastillas aún estaban débiles para detenerlos. Había que esperar y confiar en las pastillas. Subió las escaleras con paso lento, como de muerto viviente, y buscó la seguridad de su habitación. Se acurrucó en la oscuridad, abrazándose a sí misma aguardando el milagro. Pronto volvería su cordura, y con él el verdadero miedo, la realidad, y la amenaza que acababa de encerrar en su refugio.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Miér Oct 17, 2012 12:38 pm

    Mijail vio cómo la muchacha le daba la espalda y le dejaba el cubo al lado, con el estropajo flotando. Lo miró en silencio, con total inexpresividad. Sus ojos ocultos tras las lentes rojas lanzaron un mensaje semejante al anterior en medio del silencio, pero con un matiz diferente. Se podría traducir más bien por un “Ni de coña”.

    Se tomó unos segundos antes de seguir a la muchacha, para determinar en qué habitación se alojaba. No tenía la más mínima intención de hacerle daño, y eso incluía no asustarla, así que prefirió dejar un margen para que sus prisas y su histeria hicieran el trabajo de esconderlo en las sombras más eficientemente. Puede que Mijail no estuviera muy cuerdo. De hecho, hay quien lo tildaría de Jodido Zumbado Homicida. Pero entre sus malas costumbres no estaba la de pegar a niñas enfermas.

    Cuando finalmente determinó el lugar donde se había encerrado y el número de habitación correspondiente, se permitió dar una vuelta y explorar el recinto. Pasó por todas las habitaciones, cuidándose de dejarlo todo igual que cómo lo había encontrado al irse. Le dedicó más tiempo de la cuenta al patio. Aquel remanso de paz y tranquilidad bajo la clara luz velada por las nubes era un espectáculo poco común que había estado a la vista de una sola persona después de tanta devastación y tanta muerte, así que simplemente lo disfrutó.

    Se fijó en las naranjas de tamaño descomunal, y se planteó que no podían ser buenas para la salud, aunque supuso que la chiquilla no tendría más opción que conformarse. Él no llevaba provisiones con las que complementar aquellas, con lo que se planteó salir a por comida más adelante. Aquel era un sitio fantástico, inverosímil. No había visto nada semejante en mucho tiempo. No iba a quedarse para siempre, eso lo tenía claro, pero se conformaría con pasar una temporada. Además, estaba la niña. No tenía muy buena mano para tratar con la gente, al menos en lo que a no cargárselos se refería, pero tenía la sensación de que tenía que cuidar de aquella criaturita indefensa. No era algo ni remotamente normal en él, pero algo le decía en su interior de forma imperante y contundente que debía hacerlo, y estaba de acuerdo.

    Se tomó la libertad de prepararse un zumo de naranja en la cocina, y servir una taza de más, puesto que la fruta daba de sobra parta llenar una jarra. Llevo seguidamente en una bandeja aquella segunda ración hasta la habitación de la chiquilla, para luego depositarla en el suelo y llamar a la puerta. Segundos más tarde, volvía a estar en el patio, sentado y bebiendo tranquilamente de su taza.
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Miér Oct 17, 2012 5:54 pm

    Lucía miraba al techo, a las motas de luz clara que se colaban por los agujeros de la persiana, y que se iban apagando conforme la tarde avanzaba. Las motitas se habían vuelto rojas.

    No sabía qué debía hacer a continuación. Tenía mieod de salir y encontrarse con el extraño. No recordaba su aspecto demasiado bien, tan solo recordaba las... pastillas ¿Por qué le había dado sus pastillas? No siquiera ella sabía que aún quedaban reservas en el sótano, o tal vez sí lo sabía pero su demencia le había hecho olvidarlas. Hacía mucho que no trataba con personas. A veces se colaban animales, y morían, o ella los mataba. A veces cosas que parecían personas pero no lo eran pasaban cerca de la clínica, gimiendo. A veces oía coches cruzar la avenida y alejarse, pero Lucía nunca acudía a su encuentro. Tenía demasiado miedo del exterior, de los bichos, de los animales, de las cosas que parecían personas y de las mismas personas. No todas las personas eran buenas.

    En ese momento oyó unos golpes en su puerta que le hicieron dar un salto en el colchón. Se quedó quieta como una estatua, atenta a los pasos que se alejaban por el pasillo, y cuando dejó de oírlos se acercó con sigilo a la puerta y la abrió. Encontró una bandeja. Una bamdeja con comida. Ni rastro de aquél tipo, pero la bandeja era de verdad, estaba allí... Y la comida no olía mal. La arrastró hacia el interior de su habitación y tras cerrar bien la puerta y darle muchas vueltas a la idea (en realidad no tantas, pues tenía bastante hambre) acabó comiendo. El zumo era de sus naranjas, imaginaba que el extraño estaría dando buena cuenta de ellas, pero ya no le importaba tanto.

    Después de comer, se echó una buena siesta, y cuando despertó ya era por la noche. Se escurrió hacia el baño donde guardaba algo de agua para asearse. Lucía se bañaba en una palangana dentro del plato de la ducha, ya que llenar la bañera sería un desperdicio y al ser ella tan menuda cabía perfectamente sentada. Se lavó el pelo y se lo secó bien con una toalla para después atárselo en una larga trenza. Se puso un viejo camison, cogió un espejito y bajó las escaleras sin hacer suido en busca del extraño. Seguía en el patio, y llevaba un arma... Lucía podía verlo reflejado en el espejito, pero no se atrevía a acercarse mucho más. Era un tipo enorme y daba bastante miedo, aunque la chica no podía olvidar que le había dado comida... << Tú por si acaso atranca la puerta esta noche>> se dijo mentalmente antes de volver corriendo escaleras arriba.

    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Jue Oct 18, 2012 4:41 pm

    Mijail notó que le observaban. Aunque sus ojos se hallaran clavados en las ramas de los árboles bañadas por la luz crepuscular que entraba a través del techo de cristal, sabía de la presencia de la niña. No hacía casi ningún ruido, y le había costado notarlo, ciertamente. De haber estado completamente haciendo algo y no completamente quieto, habría pasado desapercibida. Optó por no moverse, por hacer como que no sabía que lo vigilaban. N quería asustarla, y sabía que tenía muchas posibilidades de hacerlo, hiciera lo que hiciera, así que optó por la quietud.

    Igualmente, su presencia fue frugal. Al instante había desaparecido por las escaleras, sumiéndose en la oscuridad auditiva del piso superior. Mijail, jugueteó vagamente con la taza vacía en sus manos. Tras unos silenciosos instantes, se levantó y devolvió la pieza a la cocina, para luego volver al patio. Dejó sus dos armas a ambos lados de una de las tumbonas que había por el lugar y se acomodó en ella, dejándose caer una ligera vigilia de somnolencia, que por poco se podía llamar sueño, y se sumergió en la tranquilidad del lugar, sabedor de que ante cualquier ataque, por muy improbable que fuera, tendría un mínimo tiempo de reacción al despertar. Había sido un día largo…
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Jue Oct 18, 2012 4:55 pm

    Lucía despertó de buen humor. Tenía pastillas, sus preciadas pastillas que siempre le hacían sentir bien y segura. Los bichos no irían a por ella si tenía pastillas. Además hacía un día que dentro de lo posible en aquel antro de destrucción podía considerarse bonito. Una bonita mañana de... ¿en qué estación estaban? Era difícil de decir, pero como no hacía frío ni calor Lucía decidió que estaban en Otoño. Le gustaba el Otoño.

    Se levantó y le dedicó un buen rato a su pelo, cepillándolo y desenredándolo con ayuda de un cepillo de madera con sus iniciales pintadas y un gatito. Luego se vistió con unos pantalones blancos de enfermero remangados y un top de deporte negro. Habia fregado a fondo el día anterior así que se permitió el lujo de ir descalza. Bajó las escaleras felizmente, parándose en seco cuando recordó al extraño que se había instalado en su santuario. Aminoró el paso, por precaución, y fue a la cocina desde donde podía ver al tipo recostado en una de las hamacas del patio. Desayunó dos tonterías y se marchó a toda prisa de vuelta a su habitación. Sabía que no podía ignorarlo para siempre, y aunque mantenía la esperanza de que se marchase pronto una pequeña parte de ella se alegraba de tener algo de compañía... o al menos una novedad en su rutina que no implicase bichos, monstruos o cosas por el estilo. Lucía dio varias vueltas en su habitación, indecisa. No debía fiarse, era un desconocido con mala pinta. Iba armado. No siquiera le había visto la cara... Dio por terminada su indecisión con un frustrado cabezazo contra la pared y se tiró en su cama a leer. Esperaría, esperaría a que se marchase por propio pie, y si tardaba mucho ya pensaría en un plan B...

    Sobre la hora de comer Lucía ya había vuelto a bajar en busca del desconocido. Le lanzó un avioncito de papel hecho con una hoja de cuaderno. Al desplegarla podía leerse ''Soy Lucía Vonte''
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Vie Oct 19, 2012 12:36 pm

    Mijail despertó de su sueño cuando notó algo cortando el viento plácidamente en su dirección. Le dio tiempo de girarse y tomarlo delicadamente antes de que impactase entre las lentes carmesíes que ocultaban sus ojos. Leyó tranquilamente el contenido de la nota y asimiló el dato. No es que fuera a necesitarlo, pero lo consideraba un detalle bonito para con la muchacha. Ciertamente era un nombre bonito.

    Se levantó y se propuso explorar sigilosamente la clínica una vez más, medio memorizando las localizaciones, medio confirmando que la muchacha había subido al segundo piso. Seguidamente, preparó algo para comer con los materiales disponibles, sin tener muy claro si era hora de desayunar o de almorzar, y lo subió lentamente, esperando que así la chica supiera dónde estaba y no le pillara por sorpresa. Aunque, por lo que intuía, la muchacha tenía los sentidos lo suficientemente desarrollados como para que aquello no presentara un problema.

    Dejó la bandeja ante la puerta de su cuarto, aun a sabiendas de que posiblemente no estuviera allí, y junto a esta dejó las chapas militares que llevaba al cuello. En una rezaba en cirílico la palabra “Trbosek”, y en la otra, simplemente, “Ripper”.

    Seguidamente, volvió al patio, dónde se volvió a recostar en la hamaca, dónde tenía sus armas y su bolsa, de la cual sacó un libro de tapas blandas, grueso y muy manoseado, que comenzó a releer con tranquilidad. En su portada se leía “William Shakespeare. Obras Completas”
    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Vie Oct 19, 2012 8:01 pm

    Lucía se había puesto a limpiar, como hacía a diario. Ya que el recién llegado le había despejado el camino hacia el sótano, aprovechó la confianza que le daba la luz de la mañana para atacar sus profundidades. No encontró demasiado, pero no podía quejarse; ropa, sábanas en relativo buen estado, medicamentos varios y algunos botiquines portátiles, una mini nevera que no funcionaba, pilas y... comida. Sobretodo latas de conservas, pastillas de caldo y poco más. Con eso podía aguantar mucho tiempo... Ella sola, claro, ahora había otra boca que alimentar. Miró con el ceño fruncido la puerta que daba al pasillo, al exterior.

    Limpió el sótano lo suficiente como para evitar alimañas futuras y que la humedad se extendiese y arruinase todo lo que había allí. Tenía que darle prioridad a las plantas superiores, donde hacía vida diaria. Solía limpiar con agua y algun jabon muy diluido, reservando los desinfectantes para el baño. Cuando acabó con el sótano se ocupó del resto de la casa, de tal forma que se olvidó completamente de comer. Se hizo con un par de latas, dejando las demas provisiones en la despensa y se escabulló a su cuarto no sin antes echarle un ojo al intruso para asegurarse de que seguía en el mismo sitio donde lo dejó.

    Para su sorpresa, en la puerta de su habitación ya le habían dejado comida, y no solo eso. Lucía leyó la única chapa entendible y decidió que era un nombre jodidamente raro... pero era un nombre al fin y al cabo. Ya no tendría que dirigirse a él como extraño, intruso o similares. Comió deprisa y se asomó a la ventana para observar al tal Ripper. Debía de ser un libro interesante si podía pasar tanto tiempo concentrado en él... Lucía no leía un libro interesante hacía años, pues sus padres y médicos preferían evitar que se sobreexcitara con cualquier cosa, por si eso empeoraba su enfermedad.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Lun Oct 22, 2012 6:22 pm

    Mijail giró lentamente la cabeza, sin variar prácticamente la posición del resto del cuerpo y sin dejar de sostener el libro con tranquilidad, hasta clavar sus inexpresivas lentes en los ojos curiosos que lo observaban desde la ventana. Aun por lo ligeramente siniestro de la estampa, su lenguaje corporal implícito no parecía transmitir violencia, si no tranquilidad y relajación. Alzó sugerentemente el libro, cómo ofreciéndoselo a la muchacha, sin hacer ademán de ir a levantarse.
    avatar
    Burdalesa
    Admin

    Mensajes : 219
    Puntos : 273
    Fecha de inscripción : 30/07/2011
    Edad : 24
    Localización : Buenos Aires

    Re: La Clínica

    Mensaje por Burdalesa el Jue Oct 25, 2012 1:26 am

    Hacía ya varios días que estaba lejos de la biblioteca, la misión que tenía se había vuelto demasiado complicada, posiblemente lo habían engañado. Se suponía que era una tarea sensilla, ir al sur de los barrios, cerca del distrito médico y asaltar un pequeño galpón con medicamentos controlado por los cerdos de Orden. El dato había sido dado por un infiltrado, adentro del galpón debía haber solo unos pocos guardias inexperimentados, pero al llegar al lugar nos encontramos con otra cosa. La puerta estaba blindada y de los edificios cercanos recibimos varios disparos, seguramente de hábiles francotiradores. Comenzamos un fuego de cobertura mientras el ingeniero colocaba explosivos en la puerta para poder entrar. Al finalizar su precisa tarea corrimos hacia unos escombros a unos metros para cubrirnos y activar el detonador conectado al cable. Todo parecía mejorar cuando nos dimos cuenta de que el cable habia sido cortado por la explosión de una granada. De nuestro grupo solo quedabamos activos yo y el ingeniero, ya que tres de los nuestros habian muerto y el otro estaba sumido en el panico debido a una bala que había perforado su hombro. La misión no podía ser terminada en ese momento. Corrimos hacia el viejo jeep con el herido en hombros y salimos rápidamente del lugar. Empezamos a recorrer los alrededores buscando donde poner a manitas ( el herido) y tratar su hombro. Mis ojos se posaron en una pequeña clínica, la cual se veía como la única que no había sido tocada por las bombas y que estaba bien protegida por barricadas echas de chapas y maderas. Posiblemente hubiera alguien adentro.

    El vehículo estaba lleno de sangre y manitas no parecía poder aguantar más, debía arriesgarme y entrar a ese lugar. me acerqué a la puerta y golpee tres veces con la culata del fusil. Si no me contestaba alguien rápidamente tendría que abrir recurriendo a la violencia.

    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Jue Oct 25, 2012 5:51 pm

    Lucía sonrió, más para sí misma que para el extraño llamado Ripper, y estuvo tentada de bajar y curiosear el libro que le ofrecía, pero un ligero resto de desconfianza, o más bien de vergüenza, le impedía salir de la habitación. Tuvo que hacerlo de todas formas.

    Alguien había llamado a la puerta. Era un sonido tan irreal y fuera de lugar que por un momento Lucía temió que su mente enferma le estuviera jugando una mala pasada. Corrió hacia una de las ventanas que daban a la entrada, aun en el primer piso, arrancó un tablón y se asomó con cautela. Había gente. Gente armada. << Pero traen heridos...>> Bajó al piso inferior mientras le daba vueltas en la cabeza a sus opciones. Podía no dejarles entrar, que creyesen que no había nadie, o auyentarlos de alguna forma, pero en ambos caso cabía la posibilidad de que entrasen a la fuerza. Podía dejarles entrar pero se expondría a sí misma a los extraños. Incluso si simplemente les lanzaba medicinas desde la ventana ellos podían traer a más gente. Lucía gritó en silencio y se tiró del pelo con rabia.

    Al pasar por la puerta del patió salió y le hizo una seña a Ripper informándole de que tenían compañía. Aun no lo conocía bien, pero de momento era el único aliado que tenía. << ¿Y si está con ellos? ¿Y si han venido a buscarle?>> Lucía temblaba.

    -¿Quiénes sois y qué quereis?- preguntó con el tono más firme que pudo conseguir, con la espalda pegada a la pared junto a la puerta y una palanca en la mano. Recordó entonces que aun no se había tomado sus pastillas.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Jue Oct 25, 2012 6:23 pm

    Mijail escuchó la llamada. Los golpes resonaron con un eco onírico en el interior de su mente. Había gente ahí fuera. Lo que normalmente quería decir problemas. Y los problemas de ese tipo se solucionaban fácilmente en un lugar como aquel. Conocía el terreno, y tenía una idea aproximada de dónde podía tenderles emboscadas individuales y silenciosas. Podía llevar su tiempo, pero a él le gustaba tomarse su tiempo con aquellas cosas. Prefería moverse sigilosamente y esperar a su oportunidad para matar rápida e individualmente. Pero claro, estaba la niña.

    No podía esconderse, ni llevarla consigo, ni comunicarle velozmente su plan para que lo siguiera. Además, no veía normal destrozar brutalmente a nadie delante de una chiquilla enferma. Mijail tenía una idea moral con respecto a la infancia bastante clara y rígida.

    Se levantó de la butaca lentamente, con aparente desgana, y se guardó los trastos, a excepción de la SPAS 12, que cargó con un enérgico movimiento de brazo. Lucía ya había preguntado. Sabían que estaban allí. Sin mucha gana, gesticulando con desgana y desdén durante unos segundos mientras miraba a la muchacha. Mensaje nº 47: “¿De verdad tengo que hacerlo…?”

    Finalmente se dejó convencer por la cara de la muchacha. Se estaba poniendo nerviosa, y los golpes en la puerta debían de estar sentando mal a su salud mental. Tenía cierta experiencia con esas cosas. Bajó la cabeza e hizo amago de masajearse el tabique nasal.

    Abrió la puerta, simplemente bajando el pomo de esta, no sin antes retirar la empalizada que lo obstaculizaba, y dejó que la física se encargara de que esta se moviera lentamente, abriéndose y dejando ver a un Mijail con una escopeta del doce cargada y apuntando a quien demonios estuviera al otro lado y, secretamente, preparándose para saltar todo lo rápido que pudiera para esquivar un disparo que le robara la iniciativa. Su expresión tras la máscara era evidente. Mensaje nº 36: “¿Qué coño hacéis en mi jardín?”
    avatar
    Burdalesa
    Admin

    Mensajes : 219
    Puntos : 273
    Fecha de inscripción : 30/07/2011
    Edad : 24
    Localización : Buenos Aires

    Re: La Clínica

    Mensaje por Burdalesa el Vie Oct 26, 2012 1:38 pm

    La puerta se abrió y pude ver a un sujeto que me apuntaba con una escopeta recortada, por lo menos no me había disparado a la primera oportunidad.
    La escena no era nada agradable, dos sujetos apuntándose mutuamente mientras un soldado moría en el jeep y una niña de aspecto traumado estaba al lado del hombre de la recortada.

    -Lamento molestarlos, pero no teníamos otra opción. Somos de libertad y fuimos emboscados por Orden. mi compañero tiene una bala incrustada en el hombro. Les pido por favor que nos dejen tratarlo en su clínica, necesito elementos para operar y si es posible algún tipo de anestesia. No tengo demasiado para ofrecer pero tengo en el jeep algunas raciones de comida, cigarrillos y chocolate. Puede ser que nos estén siguiendo, no tienen mucho tiempo para decidir.

    La vida de ese chico estaba en manos de dos extraños, una joven desvariada y un hombre que tenía pinta de no tener problemas en matarnos. No me gustaría estar en sus zapatos


    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Vie Oct 26, 2012 4:35 pm

    Lucía estudió con detenimiento a los intrusos. No parecían estar mintiendo y se notaba la urgencia en la voz del tipo que les hablaba, y no era el único con prisa. La niña pasaba la mirada con nerviosismo del extraño al marco de la puerta, luego al suelo y a la calle. No hacía falta que le dijeran que estaban expuestos, que los bichos podían entrar si dejaban la puerta abierta mucho rato... El herido podría infectarse, y si se infectaba podía criar gusanos en la herida. Gusanos, larvas, moscas, bichos. Bichos asquerosos... En la herida... Sangre...

    -Está bien- dijo poniendo una mano en el brazo de Ripper para que bajase el arma.- Podeis pasar, pero teneis que dejar las armas en la entrada y limpiaros bien. Y daos prisa, dejareis entrar a los bichos.

    Pidió a Ripper con la mirada que no les atacase, pero sabía que no iba a bajar la guardia.

    -No espereis tampoco mucho, esto no es un hospital, es una clínica psiquiátrica y no hay más que material de atención primaria. Os puedo dejar la sala de espera, y os traeré un botiquín.

    Les señaló la sala de espera donde había un sofá raído para tumbar al herido y dejó a Ripper solo para ir a buscar un botiquín y algo de agua.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Vie Oct 26, 2012 5:17 pm

    Mijail mantuvo el arma alzada durante unos segundos hasta que, finalmente bajó la escopeta, cediendo a los toquecitos de la niña. Esperó a que metieran al tipo herido dentro del edificio y cerró tras de ellos, volviendo a colocar la barricada mientras Lucía les indicaba dónde debían esperarla y les dejaba clara la situación. Finalmente, se puso ante ellos y les echó una mirada fría desde detrás de la máscara. Mensaje nº 10: “Seguidme”

    Los llevó hasta la sala de espera, dónde tomó asiento y, sin dejar de mirar a los recién llegados, comenzó a cavilar. Orden, Libertad, tiroteos, heridos, perseguidores… La cosa se estaba poniendo peliaguda. Y no tenía munición ni ganas de disparar. Prefería hacer las cosas limpias y silenciosas. Y no iba a ser fácil, lo sabía. Lo más simple sería cargarse a estos dos tíos: volarle la cabeza al del rifle, desarmarlo, y degollar rápidamente al herido; dejar los cadáveres en algún callejón y dejar que los zombies royeran su carne. Para cuando sus enemigos los encontraran pensarían que habían sido cogidos por sorpresa por aquellas cosas y se los habían cepillado. Y así de paso quedarse con sus armas y provisiones.

    Pero claro, estaba la niña. No podía arrastrar un par de cadáveres por la clínica, dejando un rastro de sangre, delante de una muchacha con problemas mentales. Tenía que comportarse, y no le gustaba un pelo.

    Giró ligeramente la cabeza mientras les observaba fijamente, a la espera de que Lucía volviera con los medicamentos suficientes.
    avatar
    Burdalesa
    Admin

    Mensajes : 219
    Puntos : 273
    Fecha de inscripción : 30/07/2011
    Edad : 24
    Localización : Buenos Aires

    Re: La Clínica

    Mensaje por Burdalesa el Vie Oct 26, 2012 5:33 pm

    Llevamos al joven adentro con la ayuda del ingeniero y me puse rápidamente a trabajar en su herida. Yo no era médico pero en Libertad se impartía obligatoriamente clases de medicina a todos los miembros, sobre todo como tratar las heridas físicas, de las enfermedades se ocupaba el mata sanos.

    -Voy a hacer guardia afuera, no vaya a ser que orden nos agarre en medio de la operación y nos liquide a todos. Asentí con la cabeza y me puse a sacar las vendas de su hombro. El novato se habia desmayado del dolor y cada vez respiraba menos. emepce a limpiar la herida y le di unos calmantes que me había dado la joven, no eran morfina pero tenían que servir.
    Rápidamente quite la bala de adentro suyo y cerre la herida pero el chico parecía empeorar y todo estaba lleno de sangre, algo no andaba bien.
    Le saque toda la ropa que cubria su parte superior y comence a revisarlo completamente hasta que encontre el problema: tenía a la altura del pulmón un a herida pequeña pero profunda de la cual salía muy poca sangre. Eso claramente no era un impacto de bala, era la obra de un profesional.

    El novato se moría en mis brazos y la silueta del ingeniero en la ventana ya no estaba, algo estaba pasando y no tenía ni puta idea de que era.

    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Vie Oct 26, 2012 5:53 pm

    Lucía subió con los materiales y un cubo de agua y se sentó en el suelo de piernas cruzadas, mirando la operación con una mezcla de interés y asco bien disimulado. Aunque intentase olvidarlo, cierto era que había tenido que ver tripas y sangre en su estancia en la clínica, después de la catástrofe, claro.

    No le agradaba demasiado que lo estuviesen poniendo todo perdido de sangre, y tampoco las formas sinuosas que empezaba a ver entre las manchas. Podían ser solo brillos... << Eso es Luci, solo brillos, no es nada más, es imposible que..>> Se puso en pie de un salto. Algo no iba bien, ellos habían traido algo, la sangre, la sangre estaba...

    -Habeis dejado entrar a los bichos- les acusó con voz temblorosa.- Les habeis dejado entrar y ahora se comerán nuestros ojos!

    Salió del cuarto a toda prisa en busca de sus pastillas. Las necesitaba, necesitaba sus pastillas para matar a los bichos. << Y una barra de hierro también>> Subió a la primera planta y allí cogió el frasco de la mesilla de su habitación.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Sáb Oct 27, 2012 7:49 pm

    Mijail fue asimilando cuanto sucedía a su alrededor con inquietante tranquilidad impasible. Se levantó con total tranquilidad y comenzó a andar a paso tranquilo y silencioso hacia la muchacha. Cuando pasó al lado del soldado y el herido, les lanzó una mirada fría e inexpresiva, cargada con un mensaje implícito igualmente frío: “No va a sobrevivir.” Seguidamente, volvió a mirar al frente, y continuó andando con total tranquilidad. Portaba la escopeta en una mano y llevaba el rifle a la espalda.

    El “guardia” había desaparecido. Les intentaban tender una trampa. Bien, quizás con los demás lo consiguieran, pero con él no. Mijail era el que pillaba a los demás por sorpresa; Mijail era el que los eliminaba en silencio. No iba a permitir que le dieran la vuelta a la tortilla.

    Subió las escaleras, siguiendo el camino de la pequeña Lucía. Irían a por ella. Estaba indefensa y no muy en sus cabales. Se lo tomarían a coña, le intentarían hacer cosas horribles. Así eran los soldados. Mijail lo sabía bien. Muy bien.

    Una chispa de arrepentimiento centelleo imperceptiblemente en la oscuridad de su mente, para luego volver a apagarse.

    Siguió avanzando y, cuando finalmente llegó a la habitación de Lucía, se refugió en las sombras, mimetizándose y esperando, inmóvil, agudizando sus cinco sentidos. No sabía cuanto habría de esperar, pero a él aquello se le daba bien, y le llegaría la oportunidad.
    avatar
    Burdalesa
    Admin

    Mensajes : 219
    Puntos : 273
    Fecha de inscripción : 30/07/2011
    Edad : 24
    Localización : Buenos Aires

    Re: La Clínica

    Mensaje por Burdalesa el Sáb Oct 27, 2012 8:16 pm

    El joven cada vez respiraba menos. acaricie su cabeza y le corri el pelo de la cara. apretuje fuerte su mano hasta el ultimo instante. Luego de eso, nada quedaba de él, pocos lo recordarían y cuando pase el tiempo nadie podra decir como era su rostro. Asi de efímeros somos.
    Todo era muy confuso, el ingeniero se habia ido y yo estaba con dos extraños que no parecían estar muy bien de la cabeza. me sente en el sillon y puse mi cara entre mis rodillas. necesitaba tiempo para elaborar un plan, pero antes debía calmarme, por hay algunas pastillas podrían servir.
    Subi las escaleras en busca algo que lograra hacerme volver en mi. Ya fuese una botella o un coctel de barbituricos. No me fiaba del tipo de la escopeta, pero creo que era el menor de mis problemas.
    Entre a una habitación donde estaba la joven.

    -lamento haber perturbado tu santuario, pero no tenía mas opciones. Me llamo Burdalesa, pero creo que no es demasiado importante mi nombre. Tengo el presentimiento de que pronto tendremos compañia, y no van a ser tan amables como nosotros.... puedo preguntar si hay algo de alcohol o calmantes? los voy a necesitar para recibir a nuestros invitados. una triste sonrisa se dibujo en mi rostro, mejor reir que llorar, eso sí que no es para mi.

    avatar
    Vonte

    Mensajes : 67
    Puntos : 75
    Fecha de inscripción : 07/10/2012
    Edad : 24
    Localización : Clinica Psiquiátrica

    Re: La Clínica

    Mensaje por Vonte el Sáb Oct 27, 2012 8:27 pm

    Lucía se giró con brusquedad aún con el frasco en la mano. Un intruso, había entrado sin llamar y le pedía algo. Quería calmantes, quería pastillas pero las pastillas eran sus pastillas y no se las iba a dar a nadie. Ella tenía que luchar ocntra los bichos, no iba a poder hacerlo sola, no sin sus pastillas y no pensaba dárselas a nadie. Le miró con desconfianza, con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados. Se tomo sus pastillas sin agua y permaneció unos instantes en silencio tratando de calmarse.

    -Hay... No hay mucho, como máximo vino para cocinar y algo de cerveza en el sótano, el alcohol no estaba permitido aquí así que como no te bebas el desinfectante que le sobró a tu amigo no creo que pueda ayudarte- respondió con voz ronca.
    avatar
    Ripper

    Mensajes : 22
    Puntos : 26
    Fecha de inscripción : 08/10/2012

    Re: La Clínica

    Mensaje por Ripper el Sáb Oct 27, 2012 9:12 pm

    Mijail siguió silenciosamente al muchacho que, en sus prisas, no llegó a percatarse de su presencia y entró en la habitación de la chiquilla, sin llamar a la puerta siquiera. Craso error por su parte. Le sale al paso y se posiciona detrás de él, visible sólo para Lucía. Mientras el muchacho se presenta, saca lenta y silenciosamente el cable, y lo balancea desde un extremo de forma sugerente ante los ojos de la chiquilla. Su pregunta es clara. Puede hacerlo en un momento, y luego sólo habrá que fregar la sangre del suelo.

    Ve duda en los grandes ojos de la niña, dubitativa en su locura. Los segundos de indecisión son eternos, hasta que finalmente, por toda respuesta, contesta al muchacho sobre la localización del alcohol. Para cuando termina la frase, él ya se ha dado la vuelta y ha salido de la habitación. En un silencio sepulcral, recorre los pasillos y baja las escaleras, llegando al sótano.

    Rebusca desganado hasta encontrar las latas de cerveza. El lugar es fresco, con lo que están medio frías. Así que toma una y deja otra en frente del texto de Shakespeare que escribió a su llegada con tiza. Toma asiento en la caja de madera que hay tras de este, mirando a la puerta, y rápidamente se la bebe antes de que el muchacho pueda siquiera llegar a bajar. No le gusta que le vean sin máscara, y sólo se la retira ligeramente hacia atrás, lo suficiente como para dejar libre su boca, que tapa de nuevo velozmente.

    Y se queda meditando en la penumbra., clavando su mirada en el hueco de las escaleras, dejando refulgir las lentes carmesíes en la oscuridad ¿Qué hacer a continuación?
    avatar
    Burdalesa
    Admin

    Mensajes : 219
    Puntos : 273
    Fecha de inscripción : 30/07/2011
    Edad : 24
    Localización : Buenos Aires

    Re: La Clínica

    Mensaje por Burdalesa el Sáb Oct 27, 2012 9:21 pm

    Bajo hasta el lugar donde se encontraba el alcohol, ese bien tan preciado en tiempos de crisis. delante mio se encuentra el otro hombre con mascar medio salida. agarra una lata y me siento en el suelo en frente suyo.

    -espero que no te moleste que te acompañe- abro la lata y me doy cuenta que estan calientes, asi no son tan apetitosas.

    me levanto y busco la botella de vino a medio tomar que esta a mi derecha.

    -prefiero el vino caliente a una cerveza, es un crimen que no esten frias. no se si hay electricidad aca, en la biblioteca tenemos generadores a nafta que mantienen las bebidas frescas... aunque no se si voy a volver a ese lugar. Espero poder tomar una ultima cerveza fria

    ver al chico muriendo en mis brazos me habia dejado muy mal, estaba acostumbrado a la muerte, pero nunca tan cercana y tangible, simpre morian en combate instantaneamente sin dolor. Pero cuando gritan, chillan y ruegan es otra cosa.
    Todo estaba claro: El ingeniero nos habia traicionado, seguramente por suministros o era un sucio infiltrado enemigo. Nos habia vendido a mi y a mi escuadron, creerian que eramos importantes, pero no se dan cuenta que todos somos reemplazables. Seguramente el ingeniero venga con un grupos de facistas y nos aniquile a los tres. Ojala solo yo tuviera que morir y dejar a la chica en paz en su mundo de fantasia, el otro no me importa, puede cuidarse por si mismo. Me daría pena que otra joven muriera por mi culpa.

    A lo lejos se escuchaban los motores de los vehiculos enemigos, ya era hora de enfrentar al destino.


    Contenido patrocinado

    Re: La Clínica

    Mensaje por Contenido patrocinado


      Fecha y hora actual: Miér Ago 23, 2017 10:18 pm